Si yo escribiera una historia de amor, lo haría mirándote a los ojos, diciéndote todo lo que has significado para mí desde la primera vez que nos vimos. Te diría todo lo que adoro de ti: desde como arrugas la nariz cuando hay algo que te sorprende o te disgusta hasta tu risa espontánea y de cristal. Podría decirle al mundo que eres tranquilo, un maravilloso profesional y mi persona favorita del mundo y que te quiero por todas estas cosas.
Si yo escribiera una historia de amor, en ella explicaría que te quiero por ser tú y no ser otra persona. Te quiero por tu sinceridad, porque no te callas nada. Por la paz que transmites al mundo. Te quiero por tus defectos, esos que a veces me sacan de quicio, pero que te hacen ser quien eres. Te quiero por cómo me haces sentir. Por la persona que soy cuando estoy contigo. Por el tándem (siempre imperfecto) en el que nos hemos convertido y en cómo sigue evolucionando.
